Sólo usted conoce a su hijo

Tú has traído al mundo a este niño. Le cuidas desde antes de nacer (¡9 meses de embarazo sin tocar un vaso de vino cuentan! ). Le escrutáis, anticipáis sus reacciones, conocéis o conoceréis sus llantos. En resumen, si hubiera campeonatos del mundo dedicados a tu Junior, tú serías medalla de oro y nadie más. 

A cada cual lo suyo

Los muselinas pueden cambiarse de diferentes maneras. Como todo. Tu método no es peor que el de otro padre o el de tu pareja, simplemente es diferente. Deja de compararte y sé tú misma.

Ya estás haciendo todo lo posible

Entre el cansancio mental y físico, el trabajo y la vida misma, vas corriendo a diestro y siniestro. Como resultado, sientes que lo haces todo a medias y que nunca estás en el sitio adecuado. No seas tan duro contigo mismo. Mírate como a un amigo, sin juzgarte, pero con amabilidad y empatía. 

Cuídate

Es más fácil decirlo que hacerlo, estamos de acuerdo. Pero dedicarte tiempo a ti mismo (hacer deporte, ver a los amigos, pasear, dibujar, relajarte...) te ayudará a tomar distancia y estar de buen humor para afrontar las dudas. 

Reduzca sus expectativas

¿No se han hecho las tareas domésticas? ¿Lleva Junior una camiseta manchada? Sobrevivirás y él también. Revisa tus prioridades. Un paseo por el parque será más efectivo que pasar la aspiradora. Y no te fíes de todo lo que veas en Instagram. 

Tienes derecho a equivocarte

Es un poco tópico, pero tan cierto. Los errores, incluso los paternales, nos dan pistas sobre el camino correcto a seguir. Repite con nosotros "Guay, me he equivocado, he aprendido algo". Y viva el dejarse llevar.

Mira lo lejos que hemos llegado

Un rápido flashback a cuando llegaste a casa del hospital de maternidad con tu bebé en brazos. De repente, cundió el pánico. Gritaste: "¿Qué hemos hecho? ¡Has recorrido un largo camino desde entonces! Siéntete orgullosa de los pasos que ya has dado. Lo habéis hecho, habéis encontrado soluciones y vais a seguir haciéndolo. 

Amor y leche

Tu hijo no necesita la perfección. ¿Te imaginas la presión cuando crezcan? ¿Cómo van a estar a la altura de sus brillantes padres? Al final, les estás haciendo un favor. La verdad es que los niños necesitan amor y seguridad. 

Pide ayuda  

Tener confianza en uno mismo también significa tener confianza en los demás. Así que cuando no puedas más, pide ayuda. Tu familia, tu pareja, tus amigos, una niñera... Tú no eres Shiva.

Su hijo, sus decisiones

A veces puedes sentir la desaprobación de los demás (familia o amigos). Un pequeño secreto: la única persona a la que tienes que complacer con tus decisiones eres tú mismo. De hecho, vuelve a leer el punto número 1: solo tú conoces a tu hijo y sus necesidades al dedillo. Ni tus padres, ni tus suegros, ni tus amigos. 

 

El equipo de Charlie Crane