10 consejos para sentirte seguro como padre
Sois los únicos que conocéis a vuestro hijo
Llevaste a este hijo en tu vientre, lo trajiste al mundo. Lo has cuidado desde antes de que naciera (¡9 meses de embarazo sin tocar una copa de vino, eso cuenta!). Lo observas, anticipas sus reacciones, conoces o aprenderás a conocer sus llantos. En definitiva, si hubiera campeonatos mundiales dedicados a tu Junior, serías el medallista de oro y nadie más.
Cada uno con su método
Los pañales se cambian de distintas maneras. Y lo mismo ocurre con todo. Tu método no es peor que el de otro padre o el de tu pareja, simplemente es diferente. Deja de compararte y sé tú mismo.
Ya estás dando lo mejor de ti
Entre el cansancio mental y físico, el trabajo y la vida misma, vas corriendo de un lado a otro. Como resultado, sientes que haces todo a medias y que nunca estás en el lugar adecuado. No seas tan duro contigo mismo. Mírate como mirarías a un amigo, sin juzgar, pero con amabilidad y empatía.
Cuídate
Más fácil decirlo que hacerlo, lo reconocemos. Sin embargo, tomarte tiempo para ti (hacer deporte, ver a amigos, salir a caminar, dibujar, relajarte...) te ayudará a tomar distancia y estar de buen humor para afrontar mejor las dudas.
Baja tus expectativas
¿Las tareas del hogar no están hechas? ¿Junior lleva una camiseta manchada? Sobreviviréis, tanto tú como él. Revisa tus prioridades. Un paseo por el parque funcionará mejor que pasar la aspiradora. Y no te fíes de todo lo que ves en Instagram.
Está bien cometer errores
Es un poco difícil de digerir, pero muy cierto. Los errores, incluso los parentales, nos dan pistas sobre el camino correcto a seguir. Repite con nosotros: "Genial, cometí un error, aprendí algo". Y viva el dejar ir.

Mira lo lejos que has llegado
Un rápido flashback a cuando llegaste a casa de la maternidad con tu hijo en brazos. De repente, cundió el pánico. Gritaste: "¿Qué hemos hecho?" ¡Has recorrido un largo camino desde entonces! Siéntete orgulloso de los pasos que ya has dado. Lo has logrado, has encontrado soluciones y así seguirá siendo.
Amor y leche
Tu hijo no necesita perfección. ¿Te imaginas la presión cuando crezca? ¿Cómo estar a la altura de sus magníficos padres? Al final, le estás haciendo un favor. La verdad es que los niños necesitan amor y seguridad.
Pide ayuda
Tener confianza en ti mismo es también tener confianza en los demás. Así que cuando ya no puedas más, pide ayuda. Tu familia, tu pareja, tus amigos, una canguro... No eres Shiva.
Tu hijo, tus decisiones
A veces, a través de los ojos de los demás (familia o amigos cercanos), puedes sentir desaprobación. Pequeño secreto: la única persona a quien debes satisfacer con tus elecciones eres tú mismo. Además, vuelve a leer nuestro punto número 1: solo tú conoces a tu hijo y sus necesidades a la perfección. No tus padres, no tus suegros, no tus amigos.
El equipo de Charlie Crane


