Día de la Madre: 9 claves para una maternidad dulce y serena
El Día de la Madre se acerca a grandes pasos y con él su cargamento de bonitos regalos: hechos a mano por los más pequeños, ramos de flores para los mayores (¿sabíais que es el regalo más común entre nosotros?), pequeñas atenciones… Sea cual sea nuestra opinión sobre este día, se celebra mayoritariamente en todo el mundo. Esta efusión de amor que se perpetúa y se refleja de generación en generación es la ocasión de rendir homenaje a quienes han dado la vida. ¡Y qué aventura ser padre o madre! Este año quisimos dejar huella imaginando las 9 claves que nos gustaría transmitir a todas las futuras y jóvenes mamás para convertirse en madre con la mayor dulzura. Porque sí, la maternidad es también y sobre todo una cuestión de transmisión.
Encontrar el equilibrio
¡Bienvenida al maravilloso mundo de la parentalidad! Un universo hecho de alegría, de pequeños momentos de ternura cotidianos, pero inseparable de su cuota de responsabilidades de todo tipo. En esta nueva etapa de la vida en la que tu cerebro está sobresolicitado, además de verse afectado por un embarazo más o menos largo (el mommy brain effect), hay un nuevo equilibrio que encontrar. De pareja pasamos a ser tres, o la familia crece al dar la bienvenida a un nuevo hijo. Antes que nada, respira, porque todo equilibrio necesita tiempo para encontrarse y eso es absolutamente normal. Si estás en pareja, el lugar del copadre también es crucial en el equilibrio familiar, porque si cada uno aporta su parte (sin llevar la cuenta para evitar tensiones), ¡ya es una batalla ganada!
Saber rodearse
Saber rodearse cuando uno se convierte en padre o madre es todo un arte. Una verdadera disciplina en sí misma. Atrapada en el torbellino de tareas, citas médicas y cuidados, (re)encontrar una vida social es la última de las prioridades en tu lista. Y sin embargo, el «apoyo social» es crucial. Porque de eso se trata exactamente: de un apoyo social. Se dice que hace falta un pueblo para criar a un hijo, y no es una leyenda. También es importante mantener el contacto con familia y amigos para despejarse. Y si resulta demasiado difícil, existe una gran cantidad de comunidades de mamás para charlar, como la red We Moms (¡y su foro para hacer todas las preguntas libremente!).
Ser flexible
Ahhh la parentalidad, qué dicha cuando uno es naturalmente «zen», pero qué desafío para los maniáticos del control (¡Dios sabe que somos muchos!). Sí, sí, digámoslo: la parentalidad es un largo camino lleno de imprevistos, así que para no generar frustraciones, habrá que volverse flexible. La flexibilidad, en concreto, implica adaptarse a los cambios de planes, saber ajustar las rutinas, revisar ciertas expectativas, todo ello con calma y autocontrol. Nadie dice que sea innato, nadie dice que sea fácil, pero vale la pena intentarlo.
Reconectar consigo misma
Uno de los consejos que probablemente más se transmite de generación en generación entre mamás es, sin duda, el de estar en el momento presente. A menudo se escucha «disfrutar» y a veces, en lo más duro del asunto, uno puede preguntarse qué tiene de agradable cuando más bien se tiene la sensación de hacer todo a medias por la falta de tiempo. Con el tiempo, puede surgir la tentación de querer que esos años pasen rápido, que los hijos crezcan para que todo sea menos difícil y sean menos dependientes. Pero ¿no es acaso la clave alegrarse de las pequeñas cosas? ¡Tus hijos nunca volverán a ser tan pequeños, estos instantes son únicos!
Por último, al reconectar contigo misma, pregúntate qué prioridad quieres tener en los próximos meses. Si es tu carrera lo que te importa, ¡también está bien! El tiempo que pases con tu hijo o hijos solo será más valioso siempre que sea una elección asumida y que te haga bien a ti. Porque la felicidad de los hijos pasa por la de los padres.
Escuchar, leer, compartir…
Como hemos dicho, estamos íntimamente convencidos de que la transmisión es una clave para vivir bien la maternidad. Por suerte, vivimos en un mundo conectado que permite nutrirse de mil y una formas con contenido de calidad sobre este tema… En los últimos años se han roto tabúes, las lenguas se han soltado, en definitiva hay realmente con qué encontrar la felicidad. Pódcast, lecturas, novelas gráficas, comunidades diversas y variadas, artículos de blog, programas de televisión… Puedes encontrar respuestas a tus preguntas, forjar lazos fuertes con otros usuarios. ¡Bliss, La Matrescence, Les Louves y todas esas wonder women son verdaderos regalos!
Confiar en una misma (como madre)
¿Lo sabías? La madre perfecta no existe. Al igual que la pareja perfecta, el marido perfecto, el hijo perfecto… Hay que desmontar esos objetivos irreales que nos hemos metido en la cabeza. Una vez hecho, te aconsejamos practicar la autoafirmación positiva. Esto consiste en dejar de infravalorarte, ahuyentar los pensamientos negativos y repetirte que eres la mejor madre que tu hijo podría tener. ¡Sí, nada menos! Por supuesto, la duda forma parte integrante de la parentalidad y es nor-mal. Para ganar confianza en ti misma, domina tu tema al máximo: estudia las etapas clave del desarrollo del niño para reconocer sus emociones, sus necesidades y abordarlas mejor con suavidad.

Priorizar / Tomar decisiones / Delegar
Cuando uno se convierte en madre, se enfrenta a varias imposiciones (sociales): habría que ser impecable, mantener la casa, recibir a familia y amigos, ser mujer, madre y estar en todas partes a la vez, y todo ello ¡con una sonrisa, señoras! Pues precisamente la clave está en desvincularse de estos preceptos y aceptar simplemente que no se puede hacer todo. ¡Lo contrario es además contraproducente! Así que aprendemos a priorizar, por un lado, nuestras elecciones para no sentirnos acorraladas. Luego tomamos decisiones en función de esas prioridades y, finalmente, delegamos: salidas del colegio, tareas del hogar u otras. Es fundamental conservar espacios de respiro para mantenerse serenas y pasar tiempo de calidad tanto en casa en pareja, con los hijos, como con los allegados y los compañeros.
Comunicar
Y sí, no podemos evitarlo, es evidentemente una clave muy importante: la sacrosanta ¡Comunicación! Hay que conseguir comunicarse no solo con la pareja, sino también con el bebé, que no tiene el don de la palabra durante algunos meses… Para ello, existe la comunicación no verbal (estar atentos a las señales) y la escucha activa (estar plenamente presentes y atentos). Por último, se nos insiste en comunicar en los malos momentos para salir de los malos pasos, pero con demasiada frecuencia descuidamos la comunicación también en los buenos momentos.
No olvidarse de una misma / Cuidarse
Ya escribimos sobre este tema el año pasado, y es nuestra última clave para vivir la maternidad de la mejor manera. ¡Piensa en ti! Tómate tiempo para ti. Sin pensar en tus hijos ni en tu pareja. Hazte una prioridad. Date un masaje, practica deporte (si te apetece), regálate un tratamiento rebozo, pide cita con un terapeuta para hablar libremente, elige ingredientes sanos y de temporada para nutrirte en el sentido literal de la palabra… Eres la única que sabe cómo cuidarte, así que no te descuides. Al contrario, escúchate, mímarte. Tienes derecho y es incluso un deber para ser la mejor versión de ti misma y, por tanto, la mejor madre posible para tu hijo.


