Angustia de separación con el bebé: consejos para padres
La angustia de separación: por qué las despedidas son difíciles… ¡y normales!
¡Ah, la angustia de separación! Ese momento en que vuestro pequeño tesoro se aferra a vosotros como una lapa a su roca, haciéndoos sentir que sois la única persona en el mundo que importa. Es un poco como si os fuerais en misión para salvar el mundo, cuando en realidad vais solo… al trabajo. O quizás simplemente necesitáis cinco minutos para ir al baño en paz (¡os entendemos!).
Pero tranquilizaos, queridos padres: que vuestro hijo llore a lágrima viva cada vez que cruzáis la puerta no significa que vaya a estar pegado a vosotros para siempre. ¡Ni mucho menos! La angustia de separación es una fase normal del desarrollo de los más pequeños. Os lo explicamos.
Establece un pequeño ritual de separación
Un beso, una canción especial, o incluso un pequeño baile. Esto puede hacer que la partida sea más predecible y por tanto menos aterradora para vuestro hijo… y seamos honestos, ¡un poco de baile por la mañana levanta el ánimo!
Una rutina y todo vuelve a funcionar
Les tranquiliza, les da un marco y os guía incluso a vosotros como padres. Si vuestros horarios y rituales son los mismos, les dará una sensación de seguridad. Sabrán que os vais, pero sobre todo, que siempre volvéis. Sabrán qué esperar.
Un peluche para el camino
Si vuestro hijo tiene un peluche o un objeto de transición, aseguraos de que lo tenga a mano. Este compañero puede ser un pequeño consuelo en esos momentos de separación. En la guardería, seguramente os aconsejarán tener un objeto con vuestro olor o el del hogar para tranquilizar a vuestro pequeño.
Una partida rápida, pero suave
Prolongar las despedidas puede a veces agravar la angustia. Hacedlo breve, suave y con seguridad. Un alegre "Hasta luego, mi amor", un último beso, ¡y ya está! Incluso os vamos a confiar un pequeño secreto: los bebés tienden a dejar de llorar una vez que habéis cruzado la puerta.
Cada situación es temporal
Aunque puede ser desgarrador dejar a vuestro hijo llorando, recordad que esta fase no dura eternamente. Con el tiempo, estos momentos difíciles se volverán más fáciles para los dos. Y antes de que os deis cuenta, vuestro pequeño os dirá adiós con la mano.
Así que respirad, confiad en el proceso, en los profesionales de la primera infancia que le rodean y en vuestro bebé. Recordad que sois una familia, unida por lazos de amor. Y al final del día, esos alegres reencuentros os recordarán lo preciosos que son esos momentos juntos… incluso después de una pequeña separación.
El equipo Charlie Crane
¿Por qué estas despedidas tan desgarradoras?
La angustia de separación aparece generalmente a partir de los 8 meses, o incluso antes. Durante este período de desarrollo, es frecuente que los bebés muestren más angustia cuando se encuentran lejos de la persona que les proporciona diariamente cuidado, confort y alimentación, es decir, sus padres. Este sentimiento de inseguridad puede verse agravado si la separación se produce en un lugar desconocido, ya que los más pequeños buscan instintivamente la tranquilidad que les brindan los rostros y los entornos que conocen bien.
A medida que esta fase avanza, el bebé que recibía a todo el mundo con sonrisas puede mostrar ahora una actitud más reservada y a veces incluso temerosa ante rostros desconocidos. Este fenómeno es denominado frecuentemente por los especialistas como el "miedo al extraño".
Con la evolución de sus capacidades de memoria y razonamiento, vuestro bebé empieza a anticipar ciertas situaciones. Espera que los acontecimientos se desarrollen como de costumbre, lo que explica por qué puede mostrar malestar cuando uno de sus padres se aleja.
En resumen, vuestro hijo ha pasado meses construyendo un universo en el que vosotros sois la estrella, el centro de ese pequeño mundo. Así que cuando desaparecéis de ese escenario, aunque sea por un instante, es como si el escenario principal de su película se derrumbara. Las lágrimas y los gritos son su manera de decir: "¡No me olvides!"
¿Cómo pueden volverse las despedidas un poco menos dramáticas?
Para que vuestros pequeños corazones no se rompan en cada separación, aquí tenéis algunas ideas para calmar su angustia de separación.
Establece un pequeño ritual de separaciónUn beso, una canción especial, o incluso un pequeño baile. Esto puede hacer que la partida sea más predecible y por tanto menos aterradora para vuestro hijo… y seamos honestos, ¡un poco de baile por la mañana levanta el ánimo!Una rutina y todo vuelve a funcionarLes tranquiliza, les da un marco y os guía incluso a vosotros como padres. Si vuestros horarios y rituales son los mismos, les dará una sensación de seguridad. Sabrán que os vais, pero sobre todo, que siempre volvéis. Sabrán qué esperar.Un peluche para el caminoSi vuestro hijo tiene un peluche o un objeto de transición, aseguraos de que lo tenga a mano. Este compañero puede ser un pequeño consuelo en esos momentos de separación. En la guardería, seguramente os aconsejarán tener un objeto con vuestro olor o el del hogar para tranquilizar a vuestro pequeño.Una partida rápida, pero suaveProlongar las despedidas puede a veces agravar la angustia. Hacedlo breve, suave y con seguridad. Un alegre "Hasta luego, mi amor", un último beso, ¡y ya está! Incluso os vamos a confiar un pequeño secreto: los bebés tienden a dejar de llorar una vez que habéis cruzado la puerta.Cada situación es temporalAunque puede ser desgarrador dejar a vuestro hijo llorando, recordad que esta fase no dura eternamente. Con el tiempo, estos momentos difíciles se volverán más fáciles para los dos. Y antes de que os deis cuenta, vuestro pequeño os dirá adiós con la mano.Así que respirad, confiad en el proceso, en los profesionales de la primera infancia que le rodean y en vuestro bebé. Recordad que sois una familia, unida por lazos de amor. Y al final del día, esos alegres reencuentros os recordarán lo preciosos que son esos momentos juntos… incluso después de una pequeña separación.



