Alimentación complementaria del bebé: 8 consejos clave para empezar bien
La alimentación complementaria del bebé es una etapa clave de su desarrollo. Generalmente comienza entre los 4 y 6 meses, el período ideal para introducir nuevos alimentos manteniendo la leche como base de la alimentación. A continuación, los aspectos esenciales que debes conocer para acompañar al bebé con tranquilidad. Entre el descubrimiento de sabores, la evolución de las texturas y los aportes nutricionales adaptados, el objetivo es sencillo: acompañar al bebé con cariño hacia una alimentación variada y equilibrada.
- El comienzo ideal
El inicio de la diversificación se produce entre los 4 y los 6 meses. Es un período amplio y flexible, pero bastante estricto: se desaconseja comenzar después de los 6 meses, ya que a esa edad la leche ya no cubre las necesidades del desarrollo (exponencial) del bebé. Y al final, es entre los 6 meses y los 18 meses cuando el bebé puede realmente probar, saborear y despertar al máximo sus papilas gustativas. ¡Es verdaderamente EL momento en el que puedes probar todo con él, en el que su curiosidad está al máximo! Después, quizás su personalidad se haga más presente, sus papilas se afinarán y simplemente podrás recibir un «no» rotundo de su parte… Pero su viaje gustativo no hace, evidentemente, más que comenzar…
- La leche, ese alimento esencial
La leche sigue siendo el alimento principal de los más pequeños, ya sea materna o de fórmula, ¡incluso cuando se inicia la diversificación! Sobre todo porque al principio, el bebé simplemente se contentará con probar con la punta de los labios… ¡Pasarán algunas semanas antes de que el bebé decida tragar una porción real de puré o compota! La leche tiene un papel esencial en su desarrollo y debe mantenerse como mínimo hasta los 3 años aproximadamente. ¿Lo sabías? Hasta los 6 meses, el bebé no bebe agua. ¡Su hidratación se cubre a través de las tomas o los biberones de leche de fórmula!

- La importancia de los alérgenos
Si hay alergias conocidas en la familia, se habla con el pediatra antes de comenzar la diversificación; de todas formas, ¡es él quien le dará el visto bueno para empezar! Las recomendaciones oficiales sobre la introducción de alérgenos han cambiado y hoy en día se aconseja firmemente ofrecer ciertos alimentos al bebé muy pronto. Se piensa especialmente en los cacahuetes, la harina de almendra, de avellana, el gluten, los huevos… Al introducirlos lo antes posible, los pediatras han observado que los niños toleran mejor estos alimentos.
- Sin sal para el bebé
¡La sal está prohibida para los más pequeños por varias razones! Ya de adultos lo sabemos: la sal en exceso no es buena, pero para el bebé está completamente prohibida. Las razones son sencillas: los alimentos ya la contienen de forma natural en pequeña cantidad. Por otro lado, los riñones aún no están completamente preparados y tendrían dificultades para eliminarla. Por último, es una forma de realzar el sabor de los alimentos, pero el objetivo es precisamente que el bebé aprenda el sabor «real» de todas esas frutas y verduras. Para mayor precisión, en las recomendaciones oficiales se aconseja 1 g de sal al día hasta el año, luego 2 g hasta los 3 años, es decir: ¡prácticamente nada! En comparación, un adulto debería consumir 5 g al día y en realidad ingeriría entre 8 y 19 gramos. ¿Quieres realzar los purés y las compotas del bebé? ¡Las especias son tus aliadas!
- ¡Un gran sí a las especias!
¡No hay absolutamente ninguna razón para no divertirse con las especias, las hierbas y los condimentos! Al contrario, aprovecha la curiosidad del bebé para hacerle descubrir ciertos sabores. Empezaremos evidentemente con especias suaves y no picantes: la canela, la vainilla, el anís, por ejemplo. El curry suave, la cúrcuma, el zaatar para los platos salados. ¡Olvida por ahora la pimienta y el chile! En cuanto a las hierbas aromáticas, pueden realzar las recetas: perejil, cilantro, albahaca… ¡Y no olvides el tomillo, el romero y el laurel! ¡Todo esto aportará un toque de sabor a estos platos! ¡Diviértete!
- Las proteínas
Introducidas al inicio de la diversificación en forma de puré liso, las proteínas animales (carne, pescado y huevo) son muy importantes en la alimentación de los más pequeños. Generalmente se empiezan en el almuerzo además de las verduras, entre los 4 y 6 meses según los consejos de su pediatra. Pollo, jamón, pavo, etc. son bienvenidos. En cuanto a los pescados, algunos deben evitarse como el pez espada y el tiburón (por su contenido en metales pesados) y otros deben limitarse como el atún, el rape, la raya… El huevo es una excelente fuente de proteínas, rico en vitaminas y oligoelementos; se ofrece muy cocido (tortilla o huevo duro) y en pequeña cantidad.

- La evolución de las texturas
El bebé suele empezar con purés lisos de frutas o verduras y, poco a poco, pasa a platos con un poco más de consistencia hasta la introducción de trozos blandos y luego más duros, todo ello entre los 6 meses y el año aproximadamente. Desde hace algunos años, la Alimentación Complementaria a Demanda del Bebé o BLW (Baby-Led Weaning) se practica cada vez más. ¿El objetivo? Dejar que el niño descubra los alimentos por sí solo de forma no triturada. Sea cual sea la elección, escucha a tu hijo. Al final, muchos padres practican un poco de ambos métodos en el día a día.
- No se fuerza… pero se vuelve a ofrecer varias veces
A veces podemos tener muchas expectativas sobre estos momentos compartidos y ¡la decepción puede ser grande! Sin embargo, al bebé nunca, jamás, debe forzársele a terminar un plato ni a comer algo que «no le gusta». Al fin y al cabo, el bebé es una personita que necesita tiempo y que tiene sus estados de ánimo, y eso es completamente normal. Se recomienda sobre todo volver a ofrecer un alimento varias veces al bebé sin desanimarse.
- La importancia del DHA
¿Conoces el DHA? A menudo se habla de «grasa buena» sin saber realmente de qué se trata… Y sí, la grasa tiene mala reputación, ¡pero injustamente! Lo que hay que limitar son los alimentos azucarados, salados y procesados… Pero el bebé necesita, en cambio, esta grasa buena; es incluso esencial. El DHA es básicamente un ácido graso esencial omega-3 que no es sintetizado por el organismo. En pocas palabras, el cuerpo no lo produce de forma natural, por lo que debe aportarse a través de la alimentación. Y para eso, nada mejor que el aceite para bebé Quintesens , ya que está adaptado a bebés de 4 a 36 meses y permite eliminar esa carga mental del día a día. Gracias a una cucharadita de aceite sobre las comidas del bebé (después de la cocción, ya que el aceite no se calienta para preservar todos sus beneficios). Es sumamente importante porque este ácido graso esencial influye en las funciones de la memoria, en el buen desarrollo del cerebro, la visión, el sistema nervioso… También existe para toda la familia (embarazada, lactante, adulto…) ¡porque el aporte de DHA es para toda la vida!


