Una hora más para disfrutar del calor del hogar: rutinas nocturnas y bienestar en familia
Luz suave, naturaleza que se tiñe de tonos rojizos, temperaturas que bajan... Ya lo habréis notado: el otoño llega poco a poco pero sin pausa y, antes del solsticio de invierno que tendrá lugar antes de Navidad, trae consigo el famoso cambio de hora. Una forma de entrar de lleno en una nueva etapa. Os damos nuestros consejos para que la transición sea lo más llevadera posible y disfrutéis al máximo de esta época de mimos y recogimiento con vuestro bebé.
Luz suave, naturaleza que se tiñe de tonos rojizos, temperaturas que bajan… Ya lo habréis notado: el otoño llega poco a poco pero sin pausa y, antes del solsticio de invierno que tendrá lugar antes de Navidad, trae consigo el famoso cambio de hora. Una forma de entrar de lleno en una nueva etapa. Os damos nuestros consejos para que la transición sea lo más llevadera posible y disfrutéis al máximo de esta época de mimos y recogimiento con vuestro bebé.
El cambio de hora
En invierno, este cambio de hora se conoce como la «vuelta al horario habitual». En la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre de 2026, también conocida como la noche de Halloween, a las 2 de la madrugada volverá a ser la 1. Para los padres, esto supone un cambio algo más fácil que el del verano. Puede que los niños os despierten «más temprano», pero tendréis una hora más para disfrutar en familia. El otoño es la vuelta a la vida en el calor del hogar: entramos en calor, reconfortamos el corazón y los sentidos de mil maneras, bajamos el ritmo… Como con cualquier cambio, puede hacer falta un tiempo de adaptación, pero no hay por qué preocuparse. De ahí la importancia de una buena rutina nocturna para que el bebé no pierda sus referencias.
¿Cómo prepararse para el cambio de hora?
Es posible «preparar», en cierto modo, el cuerpo y la mente de los más pequeños para este cambio. Por ejemplo, una semana o unos días antes, intentad retrasar su hora de acostarse. Si el bebé se acuesta a las 19H30, retrasadla entre 5 y 10 minutos cada día para que, al final de la semana, se acueste una hora más tarde de forma natural. Para los recién nacidos, el moisés KUKO resulta muy práctico para llevar al bebé de una habitación a otra; por ejemplo, para dormirlo en el salón y trasladarlo después al dormitorio…
Al principio, la hora de despertarse por la mañana os parecerá un poco brusca, pero ya veréis cómo, poco a poco, el bebé recupera sus referencias y adapta su reloj biológico.

Algunos consejos para una rutina nocturna que favorezca el sueño
Haya o no cambio de hora, a los más pequeños les encantan los rituales. Repetir estos gestos y momentos les da seguridad y favorece que se duerman a la hora de acostarse. Y, como el sueño del bebé también permite dormir a sus padres, ¡es toda una prioridad!
¿Cuándo empezar una rutina nocturna?
¡Cuanto antes, mejor! Por supuesto, no nada más salir de la maternidad, pero hacia los 4 o 5 meses es ideal establecer algunos hábitos e ir ampliándolos a medida que el bebé descubre el mundo y crece.
La importancia de las rutinas
La rutina nocturna puede empezar hacia los 4 meses con gestos muy sencillos que, repetidos cada noche, aunque los haga cada persona a su manera, le indicarán al bebé que se acerca la hora de dormir.
Para empezar, podéis darle un baño y después, si le dais el pecho, una toma; si toma leche de fórmula, un biberón. Todo ello en un entorno tranquilo y, si es posible, relajado, con luces suaves o incluso tenues. Después, ¿por qué no dedicar un rato a la lectura? En la editorial Charlie Crane ofrecemos una colección de poemas pensados especialmente para bebés: https://www.charliecraneparis.com/collections/collection-recueil Vuestra voz puede tranquilizar y arrullar al bebé mientras le susurráis palabras dulces…
A medida que crezca, la rutina de la noche se irá ampliando: quizá incluya un baño, una cena cada vez más sólida, el biberón o una toma de pecho, un cuento más largo en la cama o en un rincón dedicado a la lectura, lavarse los dientes, darle un beso a su peluche favorito, un abrazo de papá y mamá… ¿Y por qué no cantarle nanas? Nuestra sillita SABA es ideal para el rincón de lectura.
¿Y el juego?
Los momentos de juego son importantes para estimular al bebé y ayudarle a descubrir el mundo, pero deben adaptarse a cada momento del día. Antes de empezar la rutina de la noche, nada mejor que un rato de juego tranquilo para facilitar la transición hasta la hora de dormir. Para los más pequeños, puede ser un ratito en la alfombra de actividades, ¡acompañada de un arco de juguetes suaves de madera!
Unos últimos consejos para este cambio de hora…
Os recomendamos seguir exponiendo al bebé a la luz natural durante el día. Llueva o haga viento, inspirémonos en las familias nórdicas y salgamos también en invierno. Tomar el aire y, si es posible, ver la luz del día es crucial para favorecer que se duerma sin ponerse nervioso.
Por otro lado, la oscuridad también es importante para que el bebé vaya distinguiendo el día de la noche. Por la tarde-noche, la oscuridad total que llega temprano favorece que se duerma… temprano. ¡Todo son ventajas, a diferencia del cambio de hora de verano, que suele ser más difícil para los padres!

Como veis, ¡la repetición es la clave! Aunque la niñera, papá, mamá o la abuela hagan esta rutina de formas distintas, será una referencia para el bebé. Este ritual también puede servir antes de la siesta, pero procurad dejar entrar un poco de luz natural para que vuestro peque aprenda a distinguir los distintos momentos del día… ¡y de la noche! El horario de invierno es la señal para entrar en modo hibernación: los padres, arropados con una manta; el bebé, descansando en su hamaca LEVO , meciéndose suavemente y disfrutando de estos momentos sin prisas…


